La entidad financiera quebró por falta de solvencia, afectando a casi tres millones de clientes y fondos estatales.

El sistema financiero paraguayo atraviesa una severa crisis institucional tras confirmarse la quiebra e intervención de Ueno Bank por severos problemas de solvencia. La situación provocó un inmediato temblor político que culminó con la salida del presidente del Banco Central del Paraguay, Carlos Carvallo, luego de que el mandatario Santiago Peña le solicitara públicamente la renuncia a su cargo.
La entidad bancaria afectada había alcanzado un volumen de 2,9 millones de clientes en un país con aproximadamente 6,1 millones de habitantes, concentrando una parte sustancial de las operaciones electrónicas del mercado local. El colapso afectó tanto a ahorristas particulares como a pensionados y diversos organismos del Estado.

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Déficit de solvencia e intervención del Banco Central
La resolución del organismo monetario se tomó por unanimidad tras constatar que el índice de solvencia de la entidad había caído por debajo del 50% del límite legal mínimo exigido para operar. Frente a este panorama, las autoridades designaron interventores pertenecientes a la Superintendencia de Bancos y dispusieron la interrupción inmediata de las plataformas digitales, tarjetas y servicios del banco.
Para mitigar el impacto en los usuarios, la nueva conducción interina encabezada por Liana Caballero anunció la activación del Fondo de Garantía de Depósitos. El mecanismo prevé un esquema de restitución con una cobertura máxima de hasta 75 salarios mínimos por titular, previendo un primer desembolso de emergencia en el corto plazo.
Fuerte impacto en organismos públicos y el sector comercial
La paralización de la entidad generó honda preocupación por la elevada exposición de fondos estatales. El Instituto de Previsión Social mantenía colocaciones por 355 millones de dólares vinculadas al sistema previsional, mientras que la Administración Nacional de Electricidad registraba depósitos de recursos propios y préstamos internacionales por más de 46 millones de dólares.
Por su parte, desde la Asociación de Importadores y Comerciantes del Paraguay advirtieron sobre una eventual parálisis comercial, considerando que dos de cada tres transacciones electrónicas del mercado se gestionaban mediante cuentas de la entidad intervenida.
Imputaciones judiciales y derivaciones políticas
El conflicto derivó rápidamente en la órbita penal tras la entrega a las autoridades policiales del CEO del banco, Miguel Vásquez, quien fue imputado por abuso de confianza junto a otros miembros del directorio. La investigación judicial busca esclarecer el manejo de los activos y las responsabilidades en el quebranto.
En el ámbito legislativo, sectores de la oposición cuestionaron la gestión del Poder Ejecutivo y evalúan el impulso de un juicio político contra el presidente Santiago Peña y el vicepresidente Pedro Alliana por el perjuicio ocasionado a los fondos públicos.
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Lectura rápida: La quiebra e intervención de Ueno Bank generó la salida del presidente del Banco Central de Paraguay, Carlos Carvallo, a pedido del mandatario Santiago Peña. La entidad bancaria, que contaba con casi tres millones de clientes, sufrió la caída de su índice de solvencia por debajo del 50% del mínimo legal. El caso provocó la imputación penal del CEO Miguel Vásquez y encendió alarmas por los fondos depositados por el Instituto de Previsión Social y la ANDE
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