Gaza: el día que estalló la paz

Gaza: el día que estalló la paz

Por Ángela Rodicio | RTVE.es

Tras la ratificación del acuerdo, Oriente Medio entra en un momento decisivo. Es tiempo de listas de rehenes y prisioneros, de líneas rojas y de esperanzas frágiles. “Es el momento de acabar la guerra. Es el momento de volver a vivir”, declaraba el movimiento israelí Paz Ahora tras anunciarse el fin de las hostilidades en Gaza. Según Donald Trump, impulsor del acuerdo, se abre una nueva era de paz —o al menos, el intento más ambicioso de alcanzarla en décadas.

Un conflicto eterno, una tregua frágil

Como en todo conflicto prolongado, la pregunta inevitable es quién ha ganado. Los analistas del Medio Oriente coinciden en que Israel ha sufrido una derrota moral. El país, que durante décadas inspiró simpatía internacional por el recuerdo del Holocausto, perdió buena parte de su capital moral desde la ofensiva del 7 de septiembre de 2023 contra Gaza, tras el ataque de grupos radicales palestinos encabezados por Hamás.

El balance humano es devastador: 1.200 israelíes asesinados y más de 67.000 palestinos muertos —en su mayoría civiles— por bombardeos o por la hambruna derivada del asedio. Gaza quedó reducida a ruinas, y ambas sociedades, israelí y palestina, emergen profundamente polarizadas.

Israel más aislado que nunca

El propio primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reconoció en su discurso sobre la “Súper Esparta” que su país enfrenta un aislamiento internacional sin precedentes. Un ejemplo es la decisión del Fondo Soberano Noruego de retirar inversiones por unos dos billones de dólares de cinco bancos israelíes.

La opinión pública occidental también se ha distanciado: el 48% de los judíos estadounidenses se opone a las políticas israelíes, frente al 46% que las respalda. En el resto de la población estadounidense, solo el 32% mantiene su apoyo a Israel. Mientras tanto, la Casa Blanca intenta sostener su plan de paz frente a una opinión global cada vez más crítica.

Rehenes, prisioneros y las nuevas líneas rojas

Con el alto el fuego, el foco se traslada a las listas de rehenes y prisioneros. Israel exige la liberación de los 48 rehenes aún cautivos en Gaza desde octubre de 2023 —de los cuales solo una veintena seguiría con vida—, mientras que Hamás reclama la excarcelación de 2.000 palestinos de las cárceles israelíes, incluyendo los restos de sus líderes Yahya y Mohamed Sinwar.

El nombre más destacado en la lista palestina es el de Marwan Barghouti, conocido como el “Mandela palestino”. En prisión desde 2003, cumple múltiples cadenas perpetuas por crímenes cometidos durante la Segunda Intifada. Pese a su encierro, sigue siendo una figura clave para la unidad palestina.

“Estamos esperanzados. Ojalá esto termine pronto”, dijo Samer Alwariz, ciudadano palestino de Gaza, reflejando el sentimiento general de una población exhausta.

El regreso del ‘Mandela palestino’

Barghouti impulsó desde la cárcel, en 2006, la Declaración de los Detenidos Políticos Palestinos, firmada por todos los grupos —incluido Hamás—, que abogaba por un Estado palestino en las fronteras de 1967 y rechazaba la violencia fuera de los territorios ocupados. Su figura representa una alternativa política y moral frente al liderazgo debilitado de Mahmud Abás.

Su posible liberación podría tener un impacto histórico comparable al de Nelson Mandela en Sudáfrica. Sin embargo, Israel ha descartado por ahora esa opción, temeroso del carisma político que Barghouti conserva tras más de dos décadas en prisión.

Un futuro incierto

Gaza encara la reconstrucción entre ruinas, con la promesa de una paz que aún debe materializarse. Sobre la mesa quedan cuestiones esenciales: el reconocimiento mutuo de dos Estados, el estatus de Jerusalén, el regreso de los refugiados y la gestión de los recursos naturales, en especial el gas del litoral gazatí, que podría convertir a la región en un “Singapur del Mediterráneo”.

“Lo firmado es solo el primer paso de una tregua. No habrá paz hasta que exista un Estado Palestino”, advirtió el analista Álvarez-Ossorio.

La paz ha estallado en Gaza, pero su sostenimiento dependerá de algo más que acuerdos diplomáticos: de la voluntad real de dos pueblos de reconstruirse sobre los escombros del dolor y la desconfianza. Por ahora, el mundo observa si esta vez, en Oriente Medio, la historia puede escribirse sin pólvora.

Fuente: RTVE.es | Redacción Oeste Ideas

 

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