Tensiones crecientes entre EE.UU. y Venezuela
Un conflicto de múltiples frentes
Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela viven una escalada simultánea en distintos niveles —militar, diplomático, económico y legal—, evidenciando una de las crisis más complejas en el hemisferio occidental en los últimos años.
Acción militar y operaciones encubiertas
Washington ha puesto en marcha operaciones militares y paramilitares en la región caribeña que, según la Casa Blanca, buscan combatir el narcotráfico y grupos a los que denomina “narco‑terroristas”. El presidente Donald Trump confirmó que la CIA está autorizada a operar encubiertamente en territorio venezolano. Recientes acciones dejaron al menos 27 personas muertas al atacar embarcaciones atribuidas al narcotráfico, lo que generó cuestionamientos por la falta de evidencia pública.
Venezuela reaccionó con movilizaciones militares y advertencias. El presidente Nicolás Maduro aseguró que declararía una “república en armas” si EE.UU. concretaba una intervención militar. Caracas presentó un reclamo formal ante la ONU para declarar ilegales los ataques en aguas caribeñas. Analistas interpretan la presencia naval de EE.UU. como una muestra de fuerza más que una operación exclusivamente antinarcóticos.
Diplomacia, sanciones y presión internacional
EE.UU. mantiene sanciones económicas severas contra Venezuela, incluyendo medidas que afectan el sector petrolero. Por su parte, Venezuela denunció nuevas restricciones de visado estadounidenses y adoptó un “estado de conmoción externa” para movilizar fuerzas armadas y controlar infraestructuras críticas.
A nivel multilateral, la Unión Europea prorrogó sanciones contra individuos vinculados al gobierno venezolano por violaciones a derechos humanos. Una propuesta de transición del poder —donde Maduro cedería gradualmente a la vicepresidenta Delcy Rodríguez— fue rechazada por Washington, que sigue considerando al gobierno venezolano ilegítimo.
Economía, petróleo y migración
Venezuela posee reservas petroleras estratégicas, pero sanciones y mala gestión han debilitado la producción. EE.UU. modula su política petrolera hacia Caracas como parte de la presión económica. La migración venezolana hacia Estados Unidos y otros países genera fricciones, con políticas de deportación y suspensión de programas de protección migratoria. La cooperación internacional está limitada por bloqueos, lo que agrava la crisis humanitaria interna.
Riesgos y posibles escenarios
- Escalada militar: la operación naval de EE.UU. y la respuesta militar de Venezuela podrían derivar en un enfrentamiento directo en el Caribe.
- Desgaste de legitimidad: ceder ante la presión estadounidense afectaría la imagen de Maduro, mientras persistir con la política de “máxima presión” podría generar rechazo en América Latina.
- Deterioro humanitario: la población venezolana sigue enfrentando crisis energética, escasez y migración masiva.
- Legalidad cuestionada: los ataques a embarcaciones sin evidencia pública y la designación de grupos como “terroristas” plantea debates sobre legalidad internacional.

Qué está por venir
En los próximos meses se espera atención a la política petrolera estadounidense hacia Venezuela, la posible movilización de apoyo internacional por parte de Caracas, negociaciones indirectas entre ambos países y la evolución de la situación militar en el Caribe. La diplomacia y la presión internacional serán determinantes para evitar un conflicto abierto y limitar el impacto humanitario.
La convergencia de factores militares, diplomáticos y económicos coloca a Venezuela y EE.UU. en un escenario complejo. Mientras la presión estadounidense aumenta y la respuesta venezolana se fortalece, la población civil y la estabilidad regional permanecen como los actores más vulnerables en este delicado equilibrio.
Fuente: elaboración propia con información de medios internacionales y agencias oficiales.

