Una jugada (afortunada) de Luis Suárez y nada más. Uruguay se clasifica para los octavos tras derrotar a una tierna Arabia Saudí, en un partido sin emoción

Lo logró con un ritmo cansino, inferior al de cualquier partidillo de entrenamiento, y a partir de un solitario gol de Luis Suárez, con el que se convierte en el único futbolista uruguayo en marcar en tres Mundiales (seis tantos en total). Llegó no en una jugada elaborada o tras un duelo vibrante, sino porque Al Owais, el portero saudí —una de las novedades de Pizzi—, cometió un error grosero con una salida en falso en un córner, que el azulgrana cazó de primeras en el segundo palo. La Celeste cumplió con el guion establecido, eso sí, su interpretación rozó el pragmatismo más gris, emocionante al lado de cualquier trámite burocrático lleno de papeles.

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