El equipo de Guillermo se mancó otra vez en un partido clave y ahora se jugará la vida en Barranquilla.

Boca estaba a 90 minutos de cerrar el semestre ante Palmeiras. El triunfo ante Newell’s que lo dejó a un paso de la consagración esperaba por otro resultado positivo ante el Verdao en La Bombonera para -casi- sellar la clasificación a octavos de final en la Copa Libertadores y cerrar un semestre más que problemático. Pero no: el karma de los partidos chivos continúa persiguiendo al Xeneize.

El choque ante el conjunto de Roger Machado era de alto voltaje, porque si bien sumar de a tres era hipotéticamente meterse en la siguiente ronda, un tropezón también significaba coquetear con la eliminación. Fue lo segundo y, ahora, deberá prenderle velas a Alianza Lima antes de ir a buscar una victoria a Barranquilla ante Junior. Si los colombianos sacan las próximas seis unidades, eliminarán a los de Guillermo Barros Schelotto.

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