A un hombre le sacaron 250 mil pesos en la puerta de un banco. A otro casi lo raptaron. Y a un jubilado le pegaron en su casa

Convulsionada por el asesinato de una niña en un robo y atravesada por críticas al poder judicial y la Policía, La Plata sigue siendo escenario de una ola de asaltos que castiga fuerte y sin tregua, a toda hora y en todos los barrios. El de ayer fue un martes negro en materia delictiva, con cerca de 30 hechos graves, según pudo relevar este diario. Uno de ellos sucedió a metros de un banco del barrio La Cumbre, donde motochorros le quitaron el maletín a un hombre que iba a hacer un depósito en esa entidad. No fue un arrebato más o menos violento. Hubo por lo menos un disparo que de pura suerte no lastimó a nadie. Fue a las 14.05 en diagonal 73 y 32, donde funciona una sucursal del banco Credicoop a la que se dirigía la víctima, después de estacionar su camioneta. Lo más probable es que los delincuentes tuvieran el dato y lo hayan seguido, o que lo estuvieran esperando a metros del banco. Si no es así y se trató de un robo al voleo, deben haberse sorprendido al abrir al maletín. Lo concreto es que ya en la vereda del Credicoop, a unos pasos de la puerta, al cliente se le acercó una moto ocupada por dos hombres. El que iba de acompañante bajó y lo encañonó mientras quería quitarle el maletín, lo que pudo lograr tras mantener un forcejeo y gatillar por lo menos una vez el arma. Una testigo dijo a este diario que “uno de los delincuentes hizo dos disparos”, uno de los cuales “pegó en la camioneta” del damnificado y el otro tuvo un final incierto, según esta versión. La misma mujer aseguró que al momento del hecho había “en el banco mucha gente” y hasta comentó que “un hombre y una mujer que estaban en la vereda sufrieron roces de bala”, lo que no fue confirmado por ninguna de las fuentes consultadas por este diario. La secuencia -que duró unos cuantos segundos- terminó con los motochorros escapando a toda velocidad y la víctima contenida por personas que vieron el episodio y personal de seguridad del banco. Más tarde llegaron los policías y peritos que relevaron la escena en busca de testigos, material de cámaras de seguridad y rastros. En relación con esto último, trascendió que levantaron una vaina servida del calibre 9 milímetros. De la víctima sólo trascendió que tiene 49 años. De los responsables nada se sabe, al menos hasta anoche. La modalidad aplicada a este golpe no es nueva en la Ciudad y, como en los casos anteriores, la sospecha más fuerte es que alguien aportó el dato certero de que un hombre iba a estar en ese lugar, a esa hora y con esa suma encima. SUSTO Y DISPAROS Otro episodio gravísimo sucedió en los primeros minutos de ayer en 531 entre 28 y 29, donde un hombre fue amenazado y atacado a tiros por una banda de delincuentes que escapó en un auto. De milagro, la víctima salió ilesa. Según contó Carolina Fernández (42), su marido Sebastián (45) sacó a pasear a su perro en “remera, short y ojotas, sin plata, ni celular”. Sin embargo, a metros de su casa paró un Ford Fiesta Kinetic de color blanco, del que bajaron dos hombres. “Un tercero quedó al volante”. comentó Carolina. “Uno le gritó que se subiera al coche, pero mi marido no le hizo caso y forcejearon”, detalló, aportando que en ese momento su esposo “soltó la cadena del perro y escapó corriendo”. Por eso, o por el forcejeo, uno de los delincuentes “hizo dos disparos que por suerte no lastimaron a Sebastián”. El hombre volvió a su casa una vez que los agresores escaparon, igual que su mascota. Los dos están bien. Carolina calculó que “toda la secuencia duró unos 10 minutos, pero el susto fue muy grande. Al escuchar los disparos salimos con mi hijo de 16 años a la calle porque escuchábamos ladrar al perro y pensamos que habían herido a mi marido. Para colmo estuve todo el día muy angustiada por el crimen de esta nena de Ringuelet (por Abril Bogado) y a la noche pasó esto”, cerró la mujer. GOLPES A UN JUBILADO En la larga lista de episodios violento resalta el ocurrido ayer a la madrugada en143 entre 49 y 50, en la casa de un jubilado que el día anterior había cumplido 64 años. “A las 5.15 de la mañana escuché que el perro ladraba, lo que nunca hace”, comentó a este diario Daniel Peragallo, quien se despabiló con la reacción de su mascota y no tardó en descubrir el origen del problema. Me desperté, escuché ruidos dentro de la cocina y me quedé sentado en la cama”, recordó; “de repente entró un ladrón encapuchado en mi cuarto y me apuntó con un arma. Me hizo poner boca abajo, me ataron las manos y las piernas con sábanas y con el cable que arrancaron de mi nebulizador”. En este punto Peragallo recordó que el otro intruso “estaba a cara descubierta. Esa escena fue el arranque de una odisea que continuó con los asaltantes pegándole al jubilado con un destornillador en la cabeza, lo que le abrió un corte en una oreja. En la otra le acertaron una trompada fuerte que lo dejó en shock. Las agresiones no terminaron ahí: con el mismo destornillador golpearon a Daniel en la espalda. Con la situación dominada, los delincuentes le ordenaron al dueño de casa que revelara dónde estaba el dinero. Apremiado por las circunstancias, Peragallo les indicó el sitio en el que guardaba los “10.000 a 12.000 pesos que tenía en ese momento”, apuntó, suma que los desconocidos se llevaron junto con “un TV de 32 pulgadas, una notebook, un GPS, un celular, un teléfono inalámbrico y hasta dos pares de zapatillas”, entre otras cosas que cargaron en el vehículo del jubilado. “Se escaparon en mi auto Volkswagen Upi”, confirmó, aunque el coche apareció abandonado a las 9 de la mañana en 132 entre 58 y 59. Una vez que los ladrones se fueron la víctima pasó un buen rato tratando de zafar de las ataduras. Una vez que pudo hacerlo le pidió ayuda a un vecino. “Desde su casa llamé al 911 y al rato llegaron cuatro patrulleros”, explicó. Más tarde supieron que los ladrones habían ingresado por los fondos de una casa lindera, tras envenenar a los dos perros de esa familia y al de la propia víctima. “Los tres están con síntomas y tratados con veterinarios”, indicó. La inseguridad viene golpeando fuerte a la familia de Daniel. “Hace dos meses mi madre sufrió un asalto parecido, casi a la misma hora, en su casa de 49 y 31”, oportunidad en que “le robaron todo”. Después de ese episodio resolvieron instalar una alarma en la casa de la mujer “porque quedó muy asustada” y ahora planean hacer lo mismo en la vivienda de la calle 143. El jubilado mencionó que vive en ese barrio “desde 1977 y me hice esta casa con muchísimo esfuerzo, verdaderamente a pulmón. Es la primera vez que me vienen a robar; justo al día siguiente de mi cumpleaños”, lamentó. PASÓ DE TODO Ayer en La Plata pasó de todo. Desde horas tempranas, por el llamado de los vecinos, este diario no paró de recibir información sobre robos callejeros, que abarcaron celulares, bicicletas o motos, ingresos en distintas propiedades, algunas de ellas sin ocupantes y otras con familias que la pasaron muy mal, ataques a tiros, como pasó en una propiedad de Villa Elisa, y asaltos en locales comerciales. Hubo varios detenidos, pero también una ola inusitada de inseguridad. Más allá de los ya narrados, también merecen un destacado los tres golpes que dos menores -de no más de 10 años- dieron en comercios de indumentaria del Centro ( 7 y 57, Diagonal 80 y 48 y Diagonal 74 y 48), una modalidad delictiva que no encuentra freno. En 10 y 66 dos delincuentes asaltaron una vivienda; en 22 entre 44 y 45, tres personas con acento caribeño, estuvieron muy cerca de concretar una entradera; en una casa de 1 y 81 robaron una caja fuerte con 20 mil pesos; en Centenario entre 513 y 514 se llevaron la recaudación de una pinturería y en 72 y 148 metieron a un taxista en el baúl de su auto. Fuente: El Dia

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